viernes, 3 de septiembre de 2010
Después de 30 días
Un mes después nos encontramos en otra fiesta. La primera que hicieron los chicos del centro de estudiantes, en una casa de época que alquilaban, con habitaciones desmanteladas, donde sobraba alcohol del bueno. Vamos al grano, esta vez ataque yo, como un león hambriento. Era lo que el quería, y reaccione a tiempo ya que Caín andaba por ahí. Quería chuparle la cola para dominarlo, (Como dijo Jack el destripador, vamos por partes), para satisfacerme, para vengarme de Juan, para que se yo. Quería tenerlo desnudo y hacerlo gozar, quería hacerle pasar una noche que nunca la olvidara. Me había envuelto la tentación de hacer trampa. Era un volcán a punto de erección.
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