Lo ignore. Él a mi, también. Su comportamiento era una continua metamorfosis. Una cola nunca se me resistió tanto. Una cola que no me interesaba. Yo solo quería darle una lección y el Pepe solo jugo con migo. Me sedujo hizo de todo para atraer mi atención mientras se hacia el indiferente, y consiguió que no le quitara los ojos de enzima. A mi el cansancio me trajo hasta mi cama.
No hay comentarios:
Publicar un comentario