sábado, 4 de septiembre de 2010

noche prometía

Vamos por parte. Cuando lo vi en el boliche, me acerque muy despacio y le dije al oído que quería verlo desnudo, que me llevara a su casa, y que de el resto me encargaba yo. Sin mas que hablar, el Pepe se olvido de su estrategia. Se le hizo agua la boca, el calor nos empezó apretar. Aparto la indiferencia cuando creyó que había logrado su objetivo, sin mas preguntas tomo lo que le quedaba al vaso de un trago, y me dijo vamos en mi coche, esta estacionado afuera. En el trayecto la arruino. Me salio con el tema de que yo le había pedido la goma en el curso el primer día de clase, y descubrí su juego. Y yo no soy un niño a quien la repetición le agrada mas que la variación o la novedad, igual no me deje de sentir alagado ante un admirador tan persistente y tenaz, y decidí darle una lección. Tuve un largo camino para pensarlo. Vive en Recoleta por ahí frente del cementerio. En un edificio en uno de los últimos pisos. En el ascensor, nos besamos como dos caníbales, le deje que me metira la mano, y descubrió mi arma, se dio cuenta que la comida era abundante. Yo le apreté la cola es firme y tentadora, me di cuenta de que la noche prometía.

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